
Tampoco falta el trabajo durante los días de navegación, instalados en uno de los camarotes del Magallanes los ordenadores tienen largas sesiones al atardecer y el equipo de fotografía se limpia y revisa para que siga congelando los instantes más bellos de la travesía cuando vuelva a amanecer.

El trabajo reservado para la noche, durante el día casi todos "vivimos" en cubierta (muy bien abrigados) para no perdernos el escenario que va escoltando nuestro avance. Algunos momentos son de relajo y otros, cuando surge algún emblema de la ruta, de ajetreo para montar el trípode y tener listas todas las cámaras.