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Unos
tan poco y otros tanto, la foto doble anterior y ésta lo dicen todo. Nuestra
curtida montura bregando con el océano en un oscuro nicho y nosotros acomodados
en la "Rosa de Chelsea", el gigantesco Boeing 747-400 de la British
Airways que nos acoge para este salto de continente. Un tripulante nos indica
que nuestros sitios están ubicados en la planta superior, la British Airways ha
vuelto a tener la deferencia de instalarnos en su particular mansión de
confort: la clase Club World. Tras meses de acampadas nos vemos rodeados de
confort, atenciones y lujo. Marián cambia sus mapas de copiloto por
publicaciones de entretenimiento y cuando yo enciendo la pantalla delante de mis
ojos no es para trabajar sino para deleitarme con las películas emitidas
durante los refinados servicios gastronómicos. Los dos disfrutamos cada minuto
que pasa, para nosotros representa un particular Palacio de las Mil y Una
Noches. |