Miramos nuevamente el faro e instintivamente al inmenso océano. Nos dice claramente que hay otro faro que nos está llamando y como las sirenas de Ulises ... imposible no caer bajo su hechizo. Esa nueva luz proviene de un punto a miles y miles de kilómetros, en otro continente, en un país llamado Chile, en un puerto bautizado con el sugerente nombre de Valparaíso. Hemos de regresar a Devonport, el Espíritu de Tasmania nos espera.

 

La moderna nave nos espera en el puerto de Davenport, la travesía toma el nada despreciable tiempo de catorce horas pero el Espíritu de Tasmania permite que las horas se pasen volando.