
| No sé exactamente en qué momento del día llegaría Abel Tasman a la Tierra de Van Diemen, como este célebre navegante holandés la bautizó en 1.642 al desembarcar en su costa. Si fue a plena luz del día creo que sintió la maravillosa sensación que nos produjo a nosotros cuando al despertar por la mañana comenzamos a intuir la impresionante belleza de esta aislado universo al sur de Oceanía. |