
| Los campos están pletóricamente verdosos. Cientos de vacas y corderos saborean parsimoniosamente su suculento sustento con indiferencia, sabedores de su abundancia. La tierra es generosa en Tasmania cuando apenas unas gotas despiertan sus instintos germinadores. Pero eso ya lo sabían los aborígenes que quedaron aislados en esta prodigiosa isla hace 10.000 años, cuando tras el último período glacial las aguas subieron producto de la fundición de los hielos y separó definitivamente a Tasmania de Australia. |

La hermosa campiña tasmana.

| Y en medio de la campiña siempre aparecen los románticos "lodge" (casitas de campo coloniales) que, aislados o dentro de pueblecitos, permiten que el alojamiento se convierta también en una experiencia entrañable. |