Launceston es el primer contacto con una urbe tasmana y nos calienta el ánimo con su arquitectura y espectacular entorno. El centro de la ciudad tiene edificios históricos bellísimos y maravillosamente preservados, otros son nuevos pero con una clase y estilo colonial innegables. Las fachadas de las casas de la colina no pueden ser más reveladoras de su pasado con sus grandes ventanales y barandas de hierro forjado con sobretechos que permiten pasar horas perdiendo la vista en el estuario del Tamar.

 

 

Launceston. Los yates se mecen suavemente en el puerto bañado por las aguas del Tamar. Por él llegaron Flinders y Bass intentando demostrar que Tasmania era una isla. Poco después nació Patersonia, como la llamaron originalmente por su fundador oficial el teniente coronel William Paterson, convirtiéndose en la tercera ciudad creada en Australia tras Sydney y la capital oficial de Tasmania, Hobart.

 

 

La hermosura de la arquitectura tradicional de Launceston.

 

Detalle de las columnas y barandas de hierro forjado de las villas tasmanas.

 

Y en medio de hermosos edificios ... acogedores parques. En el parque de la biblioteca, una juguetona camada de tigres de Tasmania en bronce intenta revivir una escena que ya nunca se repetirá (a menos que los científicos empeñados en hacerlo renacer en un laboratorio consigan sus propósito).