
Pero si la fauna marina es apasionante no se queda atrás la fauna terrestre, que sigue siendo igualmente sorprendente. El koala es un peluche con vida. Hasta la persona más insensible con la vida animal no puede evitar quedar atrapada por la presencia de una cría de koala. Definitivamente caímos rendidos a sus pies. Su afición por el eucalipto, su comida favorita gracias a su especial metabolismo digestivo, le permite vivir sin agua y mantenerle "colgado" de los árboles. "Koala" significa en aborigen "sin agua", es el camello de las antípodas o mejor dicho va más allá que el camello puesto que no necesita el agua. El primer contacto con estas entrañables criaturas fue en Hartley’s Creek (entre Port Douglas y Cairns) pero luego los veríamos en los parques nacionales.

Koala trepando a un eucalipto.

Sin remontar las altura arborícolas, el koala convive por estas latitudes con el casuario, una especie de enorme avestruz de potentes colores rojos y azules. La prima elegante del emu tiene un fuerte y desairado carácter. Se trata de un matriarcado bien marcado donde la hembra es capaz de dar unas patadas y "dos" de pecho que pueden dejarte noqueado en el acto. Menudo genio tiene la fémina de esta especie, que no olvidemos está en peligro de extinción y parece que es consciente de ello. El tímido, en esta ocasión, es el macho que se encarga de encubar los huevos de su temperamental esposa.