
Atardece mientras regresamos a nuestro rincón en el bush de Kakadu excitados por este impresionante despliegue pictórico. Es la última acampada con José Enrique, ha llegado el triste momento de la despedida , de hacer el equipaje por separado. La próxima acampada en el "bush aussie" no contará con su curtida tienda izada junto a nuestra montura y el humo de su pipa no bailará para nosotros. El sol acaba perdiéndose en el horizonte del oeste, hacia donde mañana partirá nuestro amigo en una larga sucesión de saltos a través de cinco aeropuertos de tres continentes. Esta noche brindamos por la ruta, por el reencuentro, por los cuarenta intensos días compartidos, por todos, por su viaje de regreso junto a su gran familia, por nuestro nuevamente solitario rumbo hacia otras cautivadoras tierras australes.