El paisaje del Parque Nacional de Kakadu sigue la misma tónica que nos encontramos por los anteriores cientos de kilómetros recorridos hasta llegar a él. Tan solo las termiteras que se izan altivas dan un toque de originalidad a la repetitiva campiña. Unas son como dedos de la mano de la tierra señalando el firmamento, otras como chimeneas extintas, incluso algunas figuras parecen haber sido moldeadas por Botero. Tampoco hay homogeneidad en sus tamaños, desde dos palmos del suelo hasta los más de cinco metros que alcanzan las más hermosas.


Mar de pequeños termiteros.