
Desde Alice Springs tan solo dos enclaves nos sacan del tedio de nuestra éxodo al norte. El primero que nos llama es el "demonio", pasamos al lado de los "Devils Marbles" ("Mármoles del Demonio"). Según los aborígenes volvemos a estar en tierra sagrada, se trata de los huevos depositados por la Serpiente del Arco Iris y por el tamaño de los mismos más vale que nunca salgan serpientes de ahí porque habría que correr lo suyo. Se trata de unas insólitas y desmedidas esferas que se reparten aleatoriamente por un área muy extensa amenizando una tierra rala con tan solo rastrojos y algún que otro solitario eucalipto.