
El subsuelo se vacía no solo por las minas, sus habitantes descubrieron que el único modo de sobrevivir era enterrándose ellos mismos en vida. El sol del verano convierte al lugar en una barbacoa gigante a pleno rendimiento y sus habitantes viven bajo la tierra. Casi desde el principio crearon las casas-minas, la entrada era un hogar con cocina, salón y dormitorios y al final de la misma nacía una galería donde se pasaban el día excavando con pequeños picos en busca de los ópalos. Según la profundidad del hogar troglodita se tenía una temperatura u otra, frente a los 45 ó 50ºC del exterior se vivía enterrado entre los 20 y 25ºC. En la foto la cocina subterránea de la casa de Faye (Fayes Underground House), excavada totalmente a mano.

Corredor de entrada en la casa de Faye.
Dormitorio de Faye.

Galería de una de las muchísimas minas de ópalo, una joya que exige una búsqueda
muy paciente y con pico para no dañarla.