
La desolación es total en Coober Pedy y la panorámica de esta "ciudad" asusta. La existencia en este inusitado enclave está única y exclusivamente justificada por las minas de ópalo. Deambular por este enclave minero es introducirse en un gigantesco termitero donde uno se siente reducido a la escala de una frenética hormiga con los pies llenos de polvo de tanto subir y bajar por montículos de tierra abrasados por el sol. En teoría nadie podría vivir en un lugar así ... pero así es.