
Se intenta tener controlado a un animal que llegó a Australia de la mano del hombre hace 4.000 años: el dingo. La apariencia del dingo es la de un perro callejero normal y corriente, su primigenio carácter doméstico cuando fue introducido en la isla se perdió en la noche de los tiempos, sólo los aborígenes fueron capaz de domesticarlos para la caza y proteger sus campamentos. Pero ahora, el perro aullador, pues curiosamente no sabe ladrar, es un auténtico peligro para el ganado. Una pareja de dingos podría matar en una sola noche docenas de borregos incluso sin tener necesidad imperiosa de comer.