
Acampamos en el
desierto blanco que rodea a los manantiales termales Bubbler y Blanches Cup. El
brillo de la inmensidad salina albina que nos rodea nos da la bienvenida a una
mañana firme y despejada. El sol nos convida a salir de los sacos de dormir con
sus madrugadores cálidos rayos y nos promete una buena jornada. Lo primero que
hacemos es planificar la etapa e ir marcando una posible ruta a seguir y las
paradas y desvíos más interesante hasta llegar a William Creek

Circulando por el desierto de sal que rodea a los manantiales Bubbler y Blanche Cup y la colina Hamilton (en el centro de la foto y con la cima plana).

Llegada al manantial termal Bubbler, donde se pueden ver las ondulaciones que producen las burbujas que no paran de manar de la corteza terrestre agrietada. Los aborígenes interpretan de una forma más romántica que la pura geología otro de los muchos sueños que sus ancestros vivieron en este escenario tan proclive a dejar correr la imaginación. Hace mucho, mucho tiempo un respetable ancestro cazó a la gran serpiente que vivía bajo tierra. Tras matarla la desenterró y en la tierra quedó marcada su cabeza (la forma circular de la Bubbler Springs de esta foto) y su cuerpo (el ondulante y estrecho curso de la salida de aguas de la Bubbler Springs cuyo inicio también se puede ver en esta foto).

Tras matarla y desenterrarla, cavó un enorme agujero en la tierra, la enroscó y la cocinó (generando el círculo del manantial Blanches Cup, donde las burbujas gorgotean sin cesar). Su cabeza cortada fue arrojada a la salina cercana, donde fue cubierta por la tierra en la sal (la colina de Hamilton, que se ve al fondo de la foto).