
La Cordillera Flinders son para muchos australianos seudónimo del más puro "outback" australiano, esas zonas salvajes del interior que les permiten rememorar los escenarios por donde se movieron los exploradores del siglo pasado. Repostamos de nuestros propios bidones para proseguir la ruta y se nos viene a la mente lo que escribimos en nuestro repostado en el desierto del Thar (Crónica 33): "Será el último repostado en el desierto durante mucho tiempo, es un acción repleta de significado ... nos surge la pregunta, ¿cuándo volveremos a utilizar los bidones de emergencia? Seguramente dentro de muchos, muchísimos meses, quizás más de un año. Tal vez sea en ... ¿Australia?" Así ha sido pero el hecho va mucho más lejos. José Enrique estaba con nosotros ese día en el Rajastán y ¿quién nos iba a decir que volvería a estar con nosotros en el siguiente repostado en un desierto de la otra punta del globo? La vida es impredecible.

Paso por la Garganta Chambers, el más importante yacimiento de petroglifos aborígenes de la cordillera Flinders. También tenemos la gran fortuna de encontrarnos con la rarísima y llamativa flor "guisante del desierto de Sturt", símbolo del estado Australia Meridional.

Seguimos el lecho del río por la garganta de Chambers para llegar a los rincones más emblemáticos de los pueblos aborígenes. En el transcurso de los siglos, los aborígenes han dejado señales que permitían avisar a sus congéneres sobre la existencia de un manantial, canguros y emus para comer, refugios contra el viento, reflejar los ritos de iniciación de aquellos impacientes niños deseosos de convertirse en verdaderos hombres o prosaicas escenas de su vida cotidiana.