El desierto de Pinnacles es un precioso enclave que los primeros exploradores que se acercaron a sus costas tomaron por las ruinas de una antigua ciudad. La sistemática y obstinada intervención del viento y la arena han labrado un inmenso campo de columnas calcáreas. Su resplandeciente brillo dorado irradia una luz muy especial que compite con la intensidad azulada del cielo.