Los templos del interior, ignorando con su sagrada posición la competencia del mar, erigen sus estructuras con pequeños tesoros artísticos. En Kubutambahan, el templo Maduwe Karang, dedicado a los espíritus de la agricultura de los campos de secano, nos agasaja con sus magníficas esculturas sobre las paredes del templo como el original ciclista con ruedas de pétalos de flor (en la foto). Y el templo Beji en Sangsit, consagrado a los espíritus que velan por los arrozales de regadío, con sus demonios y nagas (serpientes) se presentaban con una impresionante realismo. En los templos balineses siempre habrá un rostros petrificados -humanos o divinos- que atrape nuestra atención, una leyenda que excite nuestra imaginación o un ritual que sorprenda nuestra curiosidad.

 

Iconografía del templo Beji en Sangsit.

 

Iconografía del templo Beji en Sangsit.