Pero las grandes festividades se realizan en los templos comunes que permiten reunirse a toda la comunidad. La devoción religiosa de los balineses permite que sea fácil encontrarse con celebraciones en muchos de los templos que salpican estratégicamente la isla. Nosotros tenemos la suerte de asistir al "cumpleaños" del templo de Kehen, en Bangli (capital de uno de los muchos reinos que gobernaron la isla). La celebración se desarrolla sin estridencias, de forma calmada. Los sacerdotes y músicos son seguidos por una ininterrumpida procesión femenina que, con un equilibrio labrado firmemente a lo largo de los años, sube las empinadas escalinatas 
transportando sobre sus cabezas pilas de ofrendas con frutas, flores, dulces, aves asadas y alimentos configurando enormes pirámides.

Las impresionantes pirámides de ofrendas que transportan en la cabeza tan solo reciben la ayuda de las manos al subirlas o bajarlas.