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Ruta por Canadá
oeste en ruta hacia Alaska. Ampliación del mapa en link. Aconsejamos
tener el mapa detallado abierto en otra ventana para seguir más fácilmente
el avance. |
"Capitana"
por un día. Hemos llegado a los Ángeles con un tiempo envidiable pero
agotados, las últimas dos etapas han supuesto 1.100 y 1.600 kilómetros
por jornada, nunca antes habíamos cubierto 1.600 km. en un día. Un día
de descanso antes de meternos de lleno, una vez más, en el trabajo
acumulado. Desde que salimos de Guatemala no hemos podido poner al día
ni correo, ni fotos ni documentación. Ese día cambiamos el volante del
Montero por el timón de un velero. Mi tío Hervé nos lleva a bordo del
velero de su amigo Jeff para conocer la costa californiana desde
"el otro lado". La Ruta alrededor del mundo nos permite
conocer a muchas personas nuevas pero también realizar visitas a
personas que viven muy lejos de nuestro hogar sedentario en España. Mi
tío es uno de los casos más sangrantes porque mi familia es minúscula
y no nos veíamos desde hace ... ¡14 años! Más grave todavía, es el
único miembro de la familia que todavía no conocía a Marián a pesar
de llevar 16 años juntos. Con este alto en Los Ángeles las aguas
vuelven a su cauce.
Y también es momento de compras. Preocupados por la climatología del
norte, teníamos decidido desde hace meses renovar nuestro equipo de
invierno y parte del material de acampada que ya estaba en las últimas.
¿Qué mejor lugar que los Estados Unidos, con precios muy asequibles y
una variedad infinita? Y más todavía cuándo íbamos de la mano de
Hervé, conocedor de todos los lugares. La compra más vital ... nuevos
sacos de dormir cuya etiqueta indica que pueden aguantar hasta 15º bajo
cero. ¡Lo comprobaremos seguramente! Cada vez que vemos el parte
meteorológico de Alaska ... esto tiene peor pinta.
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Tras
la parada en Los Ángeles, el tránsito por Estados Unidos fue rápido y
fugaz. Nuestro objetivo prioritario es Canadá y Alaska porque el frío
y las nieves avanzan imparables y no debemos tentar a la suerte. Dos mil
doscientos kilómetros en dos días y ya estamos en un nuevo país:
Canadá. Vancouver fue nuestra puerta de entrada. Pero el primer español
que arribó a estas tierras lo hizo hace más de 200 años, el
explorador José María Narváez en 1.791. Un año después el
explorador británico George Vancouver la visitó. La ciudad de
Vancouver nació como un asentamiento de colonos europeos bautizado como
Gastown en 1.865 pero cuando se incorporó al territorio canadiense fue
rebautizada con su nombre actual en honor al capitán y explorador
George Vancouver.
Después de Toronto y Montreal, Vancouver es la tercera ciudad más
importante de Canadá. Debido a su situación en la costa oeste tiene
importantes interrelaciones con Asia. De ahí que exista una densa y
numerosa comunidad asiática como chinos y vietnamitas, entre otros,
además de un activo y exótico Barrio Chino. Es además una hermosa
ciudad con su tranquilidad, calles repletas de terrazas, jardines,
playas, puerto, ... (Más fotos en link) |
Pero
estos rostros pálidos no fueron los primeros en llegar. Durante las
oleadas migratorias que se produjeron durante las últimas glaciaciones
del pleistoceno pueblos mongoles procedentes de Asia entraron en Norteamérica
a través del estrecho de Bering dispersándose por todo el continente.
En el año 1.600, lo que hoy es Canadá, se encontraba habitado por más
de 250.000 aborígenes. Precisamente los indígenas que poblaron y
siguen poblando estas tierras (aunque realmente diezmados) constatan su
presencia con los simbólicos tótem de carácter funerario. Éstos
altos postes de madera se erigían cuando fallecía un miembro de alto
rango de la comunidad para rendir homenaje a su vida. Trazan la historia
de familias y clanes a modo de árbol familiar o blasón, soliendo tener
forma de animal o espíritu. Entre las tribus tlingit, athabasca y
haida, que son las que habitan en las zonas sureste y centro meridional
del país, es normal el uso de estos tótems que representan las raíces
más profundas de Canadá. (Detalles en link)
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Nos
alejamos de la gran ciudad para irnos aproximando a la impresionante
cordillera de las Rocky Mountains. Rodeados de montañas, lagos y
bosques nos encontramos el camino salpicado de pequeños y tranquilos
pueblos. Se asentaron durante el siglo XIX y como en Nelson -donde ahora
nos encontramos- el agua mineral, los bosques y la fertilidad de la
tierra fueron los componentes primordiales para que floreciesen estas
poblaciones. No nos extraña que la vida por estas apacibles poblaciones
discurra sin prisas y sin angustias y la gente se deje llevar por la
magnífica naturaleza que les envuelve. El suroeste de Canadá hechiza
con su naturaleza y satisface a los amantes de la vida cosmopolita
refinada con Vancouver y a los amantes del romanticismo con todos los
pueblos de la carretera que discurre paralela a la frontera con Estados
Unidos. ¿La razón de esos hermosos pueblos refinados? ... ¡La fiebre
del oro! (Más fotos en link)
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La
provincia de Columbia Británica es como un inmenso bosque por los que
nos vamos deslizando. Prácticamente más de la mitad de su territorio
está cubiertos por árboles y Canadá en sí contiene en su territorio
más aguas interiores y lagos que ningún otro país en el mundo.
La Naturaleza ha querido expresar su máxima belleza a lo largo de las
Rocosas Canadienses (Rocky Mountains) entre la provincia de Alberta y
Columbia Británica. Esta cascada de parques nacionales (Yoho, Kootenay,
Banff y Jasper) contiene los más impresionantes escenarios naturales de
este enorme país (el segundo más grande detrás de Rusia). El lago
Louise (o Lago de los Pequeños Peces como lo conocen los indios Stoney,
en la foto), en el Parque Nacional de Banff, es alimentado por el
glaciar Victoria (al fondo), de ahí su extraordinario color turquesa.
Este parque es el más antiguo de Canadá. El gobierno canadiense, para
evitar la adquisición y explotación comercial de una fuentes termales
descubiertas en 1.883 declaró la zona en aquel tiempo área pública
reservada. Por entonces como ahora vivían entre sus bosques osos pardos
y negros así como alces y cabras de las nieves entre los animales de
mayor envergadura. (Más fotos en link) |
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Las
Rocky Mountains han sido un plato fuerte en nuestro recorrido canadiense
y no encontraremos nada igual en el resto de la ruta por este Edén de
naturaleza llamado Canadá. Vamos dejando tras nosotros las atalayas de
las Rocosas como el colosal Monte Fitzwilliams. Para los canadienses,
las montañas son uno de sus legados más preciados. El año 2.002 ha
sido declarado el año Internacional de las Montañas y encontrándonos
en un país donde ellas son una de sus más distinguidas protagonistas
nos sentimos afortunados de movernos por sus dominios. (Más fotos en
link)
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Cuándo
fotografiábamos el cartel "peligro monos" en Centroamérica
(crónica 84) reflexionábamos sobre las particularidades de la señalización
viaria que en cada zona del mundo hemos fotografiado y nos preguntábamos
"¿Cuáles nos aparecerán en Norteamérica para redondear la
colección?" ¡Pues aquí tenemos la respuesta ... ¡¡Peligro
osos!! Un cartel nada alentador cuando se acampa todas las noches a la
intemperie. Y no era broma, ¡aquí está nuestro amigo!
Un oso no siente especial animadversión por el ser humano pero tampoco
hay que darle confianza cuándo se divisa uno porque un oso hambriento o
con cachorros es un peligro mortal si no se respetan las normas que
figuran en infinidad de carteles de la zona. Hay pocas muertes pero se
contabilizan anualmente decenas los heridos por estos voraces plantígrados.
Para poder sobrellevar el duro invierno se pasan todo el verano y otoño
engordando, comiendo compulsivamente todo lo que cae entre sus garras.
Luego entran en estado de hibernación de 3 a 5 meses (aunque en el
norte de Alaska pueden hibernar hasta 7 meses) periodo durante el cual
no comen y se dedican a dormir en la osera que han elegido para pasar
estas largas "vacaciones" forzosas. (Ampliación de foto en
link) |
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Hotel
ALASKA, Café ALASKA, Restaurante ALASKA, ... pero ... ¡no estamos en
Alaska todavía! ¿Qué está pasando? Seguimos en Canadá pero ... en
un lugar muy especial de Canadá, hemos llegado a Dawson Greek, la
ciudad canadiense más ligada a Alaska. Es el kilómetro cero
("Mile 0" como dicen los sajones) de la "Carretera a
Alaska", la Alaska Highway (que nada tenía ni tiene de
"highway", sino todo lo contrario). Todo un mito en Norteamérica.
La segunda guerra mundial y la cercanía del agresivo Japón imperial a
Alaska generó la decisiva necesidad de crear una estratégica conexión
por tierra con Alaska ... "por lo que pudiese pasar". El nexo
terrestre se iniciaría en la hermana Canadá, en Dawson Creek. Para la
construcción de la carretera se produjo un movimiento humano colosal.
Miles de mujeres y hombres vinieron a esta apartada zona del mundo para
trabajar en el proyecto. Un pueblo como Dawson Creek que antes de
la construcción tan solo tenía 600 habitantes llegó a contar con
10.000 personas. Otros pueblos de la zona también triplicaron su
población. Tramperos y guías nativos de Alaska servían para localizar
el lugar idóneo para que los bulldozers de la armada avanzaran en sus
labores. Nuevas vidas y nuevas comunidades nacían en el camino. |
ALASKA
OR BUST! ¡¡ALASKA
O REVIENTA!! Un
dicho que se popularizó cuando comenzaron las complicadas labores de
construcción de la legendaria carretera "Alaska Highway". En
Dawson Creek se inició a contrarreloj el trabajo a comienzos del año
1.942, una obra conjunta de los ingenieros militares canadienses y
estadounidenses. Más de 11.000 soldados trabajaron en el proyecto, además
de 16.000 civiles. Juntos construyeron caminos y puentes permanentes en
tan sólo 8 meses. A través de un territorio indómito construían 13
kilómetros (8 millas) por día. Su construcción representa una de las
grandes obras de ingeniera del siglo XX. Varios murales reflejan la vida
en aquella época, uno de ellos representa a un conductor que se despide
de Dawson Creek a bordo de un mítico Willis 4x4 con el popular grito de
coraje de la ruta enganchado en su parrilla: ALASKA
OR BUST!! Todavía
nos quedan 3.000 km. para nuestra fría meta pero ya hemos llegado tan
lejos que estamos dispuestos a todo con tal de llegar a Alaska. Se ponga
como se ponga la climatología. No hemos realizado 137.000 kilómetros a
través de los 5 continentes para que ahora nos pare el frío ... tan
cerca de la última meta. ¡Antes reventamos! Colgamos también
"ALASKA OR BUST!" en nuestra parrilla y nos despedimos de
Dawson Creek con esta imagen. ¡¡¡Alaska, vamos a por ti!!! (Ampliación
en link)
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Ya
está, hemos partido. Dejamos tras nosotros el hito "Mile 0"
("kilómetro cero") repleto de banderas ondeando por el gélido
viento que azota sin piedad.
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El
puente de Kiskatinaw es el único puente original de madera de la Alaska
Highway que aun permanece en pie y en uso después de 60 años (los demás
han sido sustituidos por modernos puentes resistentes). De estructura
curva es uno de los
primeros de este tipo en Canadá. Construyeron 133 de puentes de madera
que con el tiempo (y menos prisas porque la guerra había terminado)
fueron reemplazados por otros más seguros ... excepto éste que todavía
sigue en activo. |
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La
población de Haines Junction representa la Milla 1.016 en la provincia
del Yukón canadiense. Los soldados y trabajadores de la ruta sufrieron
un auténtico calvario. Tuvieron que cruzar ocho cadenas montañosas con
muchas penalidades, hipotermias debido a la nieve y a las bajas
temperaturas. Y accidentes, muchos accidentes a lo largo de esos 8
meses. Todo ello formaba parte de su vida cotidiana teniendo en cuenta
que debían trabajar los siete días de la semana sin descanso para
avanzar cada día 13 kilómetros de construcción y acabarla lo antes
posible. La iglesia católica de "Our Lady of the Way" (Ntra.
Sra. del Camino) es una original construcción. Se trata de un barracón
militar de chapa ... recortado por aquí y por allá, se levanta un
frontal, se ponen unas chimeneas para las estufas, un porche, unos
lucernarios, una campana, ... et voilà! Una iglesia en el camino para
los fieles. (Más fotos en link)
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Canadá
sigue ofreciendo una naturaleza espectacular y algunos pueblos nos meten
de lleno en la arquitectura de los grandes bosques. Tierras poco fértiles
por el frío, el Yukón encuentra su camino con la madera y con
el turismo de actividades al aire libre ...
durante los 3 meses que no hay riesgo de congelación. En nuestro
camino todos los centros y parques nacionales ya han cerrado, los
moteles tienen grandes letreros que exponen la leyenda "cerrado
hasta mayo". Muchas gasolineras están clausuradas "hasta la
siguiente temporada", muchas pistas tienen cadenas "cerrado
por la peligrosidad del invierno". Lo más deprimente ... ver como
todas las casas rodantes y vehículos tirando de caravanas bajan a toda
velocidad hacia el sur mientras el morro de nuestro Mitsubishi Montero y
nuestra vista no paran de apuntar al norte. ¡Llego tarde! ¡Llego
tarde! ... como diría el conejito de Alicia en el País de las
Maravillas. Realmente llegamos climatológicamente tarde.
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Y
lo que nos temíamos ... ocurrió. Sabíamos que no era más que una
cuestión de tiempo. Y ese "tiempo" ha llegado. Comienzan las
nieves, las ventiscas, el hielo, las acampadas a -10ºC. Ya no podemos
ni cocinar fuera, hemos de calentar la cena con el infiernillo en el
suelo que corresponde al asiento del copiloto y haciendo malabarismos
para no tirarlo todo, el espacio es minúsculo. Durante las noches hemos
de permanecer constantemente los dos dentro del coche con los anorak
puestos, la temperatura es fría pero mucho menos que en el exterior y
estamos a resguardo del desalmando viento que intenta doblegarnos.
Cuando levantamos la tienda, incluso con guantes, las manos acaban
heladas. Ya no cuento lo que supone fregar los escasos cacharros de
cocina que usamos, para no manchar comemos los dos en el mismo perolo
que hemos usado para cocinar. Lo único bueno de esta situación es que
... los sacos aguantan, nada que ver con los antiguos (aunque en mi caso
he de reforzar los pies con el plumífero de Marián cerrado y
envolviendo la parte baja del saco). Pero no nos rendimos. El Montero
arranca imperturbable todas las mañanas y ... ¡Casi estamos en Alaska!
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"Cuando
el grajo vuela bajo hace un frío del carajo pero cuándo son los
gorriones ... " ¡Aquí ya no vuelan ni los gorriones! ¡Menuda
diferencia con la primera foto de esta crónica! Durante el día la cosa
mejora un poco pero no es para tirar cohetes. Estar fuera es aguantable
pero muchos tramos están cubiertos de nieve y el hielo nos preocupa
porque casi siempre estamos bajo cero. En estas latitudes no hay otoño,
tan sólo dos estaciones: una primavera de tres meses y el resto del año
es una tercera glaciación repetitiva (no nos extraña que en el norte
de Alaska los osos lleguen a hibernar 7 meses). En la foto, las
estalactitas y carámbanos de hielo NO se formaron estando detenidos
sino circulando a 80 kilómetros por hora. Lo que más escalofríos
nos causa es cuando nos detenemos para estirar las piernas o visitar
algo a pie y vemos cómo nuestro Montero se va convirtiendo en hielo,
las propias puertas se pegan a los marcos en nada. El cartel de
"Alaska or Bust" ... "reventó" en una de las
ventiscas, salió volando sin darnos cuenta y desapareció ... nosotros
todavía no y ... Alaska está cada vez más cerca. ALASKA OR
BUST!! (Ampliación y detalle en link)
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