
- Fecha: 20 de MAYO de 2.002 - Kilómetros recorridos desde Ceuta: 110.310 km. - Transmitido desde: San Pedro de Atacama - Posición: S 22º55,396 W 68º09,982 |
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| NOTA.- Debido a que el ordenador principal de la expedición ha salido muy defectuoso ... hasta quedar totalmente inservible (muy detallado en la crónica 74) nos hemos quedado "tullidos" informáticamente. Como consecuencia de todo ello hemos de cambiar el formato de las crónicas porque es imposible realizar las crónicas con la minuciosidad y detalles con las que las hemos publicado hasta el momento. |
| Recordamos que desde la crónica 1 a la 74 están publicadas en el formato completo de narración, galería de fotos y datos prácticos (siempre en la última crónica de cada país). |
Etapa:
(Chile - VI.
Chile Norte-1)
HIELO ARDIENTE
Crónica de Marián Ocaña
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Ruta por el Norte de Chile. Ampliación del mapa en link. Aconsejamos tener el mapa detallado abierto en otra ventana para seguir más fácilmente el avance. |
Cuartel General de la Ruta de los Imperios en Santiago de Chile. La hospitalidad de Gabi y Juan Pablo en Santiago no sólo nos proporciona un temporal hogar sedentario sino que la ayuda de Juan Pablo (en primer plano) y su ordenador nos permite de nuevo trabajar a pleno rendimiento y el trabajo se va actualizando tras semanas de retraso. La buena conexión aérea de Santiago con Madrid convierte este alto en un ir y venir de material de la Ruta: libros, mapas, mandamos reparar una cámara a Madrid y regresó en fecha, diapositivas, cintas de vídeo y un largo etcétera. Pero hay algo muy especial que nos aliviará la tensión desde la pérdida del nefasto Acer. El protagonista vuelve a ser un gran amigo conocido a través de la web que desde el primer día se unió virtualmente a la expedición y no paró hasta conocernos en persona ... viajando a Singapur, donde preparábamos el embarque hacia Australia (crónica 67). De nuevo vuelve a ser protagonista Vicente Bellés. |
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Recordamos la cena que tuvimos con Vicente Bellés y Arlette en Singapur tras conocernos y celebrarlo con manjares "tipical spanish" que trajo Vicente: chorizo de Jabugo, salchichón, arroz de Calasparra, aceite de oliva, guindillas, ... Si en la anterior ocasión satisfizo su anhelo de reunirse con nosotros en plena ruta para conocernos en persona a la par que nos ayudó remarcablemente al traernos suministros y llevarse a España nada menos que 40 kilos de material ... en esta ocasión ha ido todavía más lejos. Ante la imposibilidad de comprar un segundo portátil y quedarnos mancos informáticamente ... tomó cartas en el asunto y recibimos su llamada de teléfono con la política de hechos consumados: "he comprado un nuevo portátil, ¿a dónde os lo mando?". Su encomiable y generosa ayuda fue para nosotros como una tabla en medio del océano que nos solucionó el trascendental tema informático y consiguió hacérnoslo llegar justo dos días antes de nuestra partida de Santiago. Pablo (en la foto anterior tras Juan Pablo) viene rápido a casa y entre todos configuramos el nuevo miembro de la expedición: un Fujitsu Amilo. Con todo en perfecto funcionamiento partimos al día siguiente hacia el norte. Al poco, lo que creíamos que era una balsa salvavidas se convirtió en nuestro único bote: en una apertura del delicado Olivetti ... se cortaron varios cables de conexión con la pantalla a los que no podemos acceder ... y volvimos a la casilla de salida con un solo ordenador. Ahora bien, la "máquina" actual, aunque única herramienta de trabajo es un aparato moderno, recién estrenado, potente y rápido como él solo. Gracias al portátil de Vicente Bellés las crónicas pueden seguir apareciendo regularmente. |
Juan Pablo nos guarda un recorte que recuerda el episodio protagonizado por Marián el primer día de estancia en Santiago (crónica 72). El diario "El Mercurio" no puede ser más explícito: "Terror en Américo Vespucio. Violentos asaltos a vehículos", el mismo lugar donde agredieron a Marián en la cara para robarle las gafas de sol. La seguridad en Santiago es alarmante y a pesar de ser la más segura capital de Sudamérica tiene un índice de delincuencia altísimo. Está en pleno debate en todas las emisoras, televisión y prensa la pasividad de los testigos que ven (quizás a una distancia de un metro) una agresión o robo y no hacen nada porque no "quieren líos" o tienen miedo. Ni siquiera quieren declarar para no "perder tiempo". Eso permite que los delincuentes actúen en medio de gentíos y a plena luz del día porque saben que ningún ciudadano les va a parar y si los detienen ... como en la mayoría de los casos los testigos al final no comparecen ... se les vuelve a soltar. Tan solo tienen que temer a los incorruptibles y siempre alertas miembros del cuerpo de Carabineros. Si no ven a ningún Carabinero son los reyes de las calles. El artículo recoge infinidad de agresiones en Américo Vespucio iniciándose el titular con el testimonio de una señora que fue asaltada violentamente en esa avenida, tres delincuentes rompen el cristal de su vehículo detenido en medio del denso tráfico. Ante la sorpresa y terror de la víctima, los atracadores la rodean y saquean todo lo quieren del vehículo. Eran las diez de la mañana de un día laborable y con decenas de vehículos con conductores y acompañantes rodeando la escena del atasco. Pasividad total que incita al crimen y que ahora se está intentando condenar públicamente. |
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Lejos
de la caótica capital nos ponemos de nuevo en ruta. Juan Pablo y Pablo
nos acompañaron el primer día de ruta y en la carretera nos despedimos
hasta un futuro reencuentro y enormemente agradecidos por su apoyo y
ayuda mientras trabajamos intensamente en la gran ciudad. Por la emblemática
Panamericana comenzamos a deslizar las ansiosas ruedas de nuestro
Montero, que tras el letargo capitalino, está deseoso de circular por
nuevos derroteros. El norte de Chile se abre ante nosotros para
descubrirnos sus bellos secretos. Lugares que realmente muestran otra de
las múltiples facetas de este angosto pero atractivo y heterogéneo país.
Poco después de abandonar Santiago es fácil apreciar como el entorno
geológico cambia drásticamente y no tiene nada que ver con lo vivido
en el sur. El desierto no es necesario encontrarlo a miles de kilómetros
de la capital ya comienza a intuirse con evidencia en los primeros
tramos que recorremos. Los cactus y la tierra sedienta nos muestra un
nuevo rostro. Tan sólo las zonas costeras bañadas por el mar u oasis
le regalan al desierto un pedazo de frescura y fertilidad a tanta tierra
baldía. Los ríos Limarí, Elqui y Choapa lo convierten en el principal
productor agrícola de la IV Región gracias a una compleja y gran
infraestructura de riego con grandes embalses artificiales. |
Nuestra
primera parada la realizamos en el desconocido Valle del Encanto al cual
accedemos a través de una pista ripiada. Es un oasis entre cerros
rocosos y secos, tan sólo salpicados por numerosos cactus que se
encuentran ancestrales vestigios de grupos de cazadores que habitaron
estas tierras 2.000 años antes de Cristo.
En las rocas del valle apreciamos las huellas de los sucesores de
esos antiquísimos cazadores que grabaron en la piedra rostros
complejamente adornados con ostentosos copetes. Son
atribuidas al complejo cultural El Molle y se data hacia el año
700 después de Cristo. (Más fotos en link) |
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Los
valles agrícolas y hermosas ciudades como La Serena quedan atrás para
dar paso a la minería. Nos estamos adentrando en la región de Atacama.
La ciudad de Copiapó encierra una historia religiosa alrededor de la
cual gira una de las principales fiestas de la ciudad y de Chile. En el
año 1.780 el arriero Mariano Caro encontró una misteriosa pequeña
imagen en piedra de una virgen de 14 cm. en el Salar de Maricunga. Así
nació el Santuario de la Candelaria (en la foto). (Más fotos en link). |
No consideramos que se conduzca mal en Chile, no hemos tenido ningún susto, normalmente se respetan los límites de velocidad (los Carabineros escondidos con sus rádares ayudan a ese "respeto"), las señales de stop no se saltan aunque se esté en un descampado, no se acelera en un semáforo rojo recién puesto al contrario se paran, apenas se usa la bocina, los adelantamientos son correctos, no se pisan las rayas continuas, ... La verdad es que consideramos la conducción en Chile como segura pero da escalofríos ver tantas y tantas tumbas en los márgenes de las carreteras, una costumbre chilena con los muertos en accidentes de carretera. Muestra de dolor para los familiares y amigos de las víctimas y de reflexión para los que las vemos cuando conducimos. Nunca se es suficientemente prudente. En esta ocasión no han reparado en gastos y han levantado una bella reproducción de la iglesia de San Francisco de Copiapó. |
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Las acampadas por Atacama están arropadas por la aridez más absoluta. Su soledad inhóspita nos permite tranquilos campamentos donde podemos disfrutar de las estrellas y la luna tras tomarnos una buena ducha tras las largas jornadas por el desierto. Por la estación en la que estamos las temperaturas no son extremas, es fácil sobrellevar el avance sin ningún tipo de sufrimiento como el que tuvimos en los desiertos africanos al comenzar la Ruta de los Imperios. Las noches son frescas en su punto exacto y dormimos estupendamente. |
Nuestra
ruta se desplaza siseante del interior seco y ralo a la costa donde la
brisa marina regala un soplo de aire fresco y vivificante a su
deshidratado territorio. La Gruta del Padre Negro nos anuncia la
proximidad del océano. A pocos kilómetros de la población costera de
Caldera se levanta sobre una roca un sencillo y discreto centro de
peregrinaje en honor al Padre Crisógono Sierra. Un religioso muy
querido que atrae a gran cantidad de devotos y llamado popularmente por
el color de su piel. (Más fotos en link) |
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El
auge de la industria minera en los alrededores del pueblo de Caldera
permitió amasar grandes fortunas a finales del siglo XIX. Su riqueza
quedó reflejada en la construcción de elegantes mansiones coloniales.
(Más fotos en link) |
El
entorno de la costa no se diferencia mucho del paisaje del interior, tan
solo cuando vemos el océano somos conscientes de la presencia del
litoral. El desierto devora imparable la tierra hasta los mismos lindes
del océano. La vegetación ha tenido que adaptarse al medio hostil al
que la naturaleza le ha condenado y ha conseguido superar la obstinada
prueba sobreviviendo en los ambientes más hostiles. El cactus, un
planta originalmente americana, conceden al paisaje costero su peculiar
imagen. De las 170 variedades de cactus que hay en Chile, 145 son endémicas
del país. (Más fotos en link) |
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El desierto nos tiende la mano en las cercanías de Antofagasta, que sea un apretón de manos y no una bofetada lo que nos encontremos cuando nos adentremos en serio en sus entrañas. La mano que intenta escapar de la desangelada devastación es fruto del artista Mario Irarrázabal que en el año 1.992 dejo esta huella de su singular obra. En su compañía realizamos un alto para hidratar nuestros sudorosos cuerpos y corroborar nuestra posición. |
Antofagasta
("el que esconde cobre"), a los pies de la cordillera de la
costa pacífica, perteneció a Bolivia hasta convertirse en parte del
botín de guerra chileno tras la guerra del Pacífico. Hoy en día es la
quinta ciudad más importante de Chile y el principal núcleo minero del
desierto. Nació en 1.866, cuando en sus playas se alojó el cateador
Chango López con su familia. Las guaneras (donde se recogía el guano
de las aves) y las minas de cobre eran la principal actividad cuando
estas tierras todavía pertenecían a Bolivia. Las salitreras fueron
descubiertas y explotadas poco después por el explorador, minero e
industrial chileno José Santos Ossa (tras asignarle el gobierno
boliviano una concesión exclusiva) contribuyendo a la creación del
ferrocarril e intensificando la actividad portuaria. (Más fotos en
link) |
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Cien litros de combustible en bidones, cincuenta
litros de agua potable, veinticinco litros de agua para el aseo, fruta,
vegetales, pan, comida envasada para muchos días y el GPS limpio de
rutas anteriores pero ávido de memorizar nuevos puntos. Nosotros
estamos descansados. Partimos de Antofagasta hacia el atormentado feudo
del desierto. Pablo Neruda escribió: "Alguna vez, cerca de
Antofagasta, entre las malgastadas vidas del hombre y el círculo
arenoso de la Pampa, sin ver ni oír me detuve en la nada; el aire es
vertical en el desierto, no hay animales (ni siquiera moscas), sólo la
Tierra, como la luna, sin caminos, sólo la plenitud interior del
planeta." Así es. |
Llegamos al hielo ardiente, estética de mar helado y
temperatura ambiente de infierno. Nos envuelve el Salar de Atacama. Las
dimensiones del salar son inmensas, con una sequedad del aire casi
absoluta que junto al frío viento nocturno nos reseca los labios
resquebrajándolos dolorosamente. La gran visibilidad del salar nos
provoca distorsiones en la apreciación de las distancias con lo cual
hay que actuar con cautela en los recorridos que nos proponemos. |
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Pero en las lindes del gran Salar ha obrado la varita mágica de un hada llamada naturaleza. Con un simple toque ha hecho brotar en medio de la aridez más absoluta el maná de la vida: agua. Ahí están los oasis donde se asentaron desde tiempos prehispánicos grupos indígenas que desarrollaron la llamada cultura atacameña. Por estos pequeños poblados (como el de Peine en la foto) encontramos una fuerte fusión entre sus orígenes indígenas y el legado hispánico. Pero los primeros poblados aparecieron hace 3.000 años cuando tras miles de años de trashumancia se hicieron sedentarios. (Más fotos en link). |
Ya
al otro lado del Salar de Atacama, la Cordillera de los Andes nos
muestra su impresionante hilera de volcanes nevados, algunos todavía
activos como el humeante volcán Láscar (en la foto) que con sus 5.154
metros de altitud domina el oasis y poblado de Camar. Las escorias y
lavas de los volcanes colmaron las cumbres produciendo una planicie
altiplánica y bajando también hacia el salar cubrieron todas las
fisuras de los cerros creando un faldeo homogéneo y de pendientes
suaves entre el altiplano y el salar. El material volcánico muy
permeable permite que el agua de las nieves se filtre apareciendo como
vertientes en el pie del monte donde están los poblados que estamos
recorriendo: Toconao, Camar, Peine, Socaire y otros. (Más fotos en
link) |
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La
laguna de Chaxa es una de las diversas lagunas que forman parte del
Salar de Atacama. En ella se aloja una amplia colonia de las recelosas
aves rosadas que cada año vuelven a los lagos salados para nidificar.
Las parinas o flamencos comparten "vivienda" con otras pequeñas
aves en estas albuferas que flotan sobre la sal. Los volcanes andinos,
como siempre, alzándose imprevisibles en el horizonte. |
Todo
el entorno del Salar de Atacama sigue deleitándonos ... y sorprendiéndonos.
Hemos ascendido y descendido por montañas terrosas hasta llegar al
valle de la Luna, una altiplanicie estratificada sobre la que brotan
curiosas figuras escultóricas modeladas por el viento. A su alrededor,
la sal gema se engarza sobre la moqueta blanca como un pequeño
firmamento de resplandores. El suelo nos lanza múltiples guiños
provocados por la incidencia del sol sobre esos trozos de sílice
cristalizados, unos "diamantes" de sal totalmente
transparentes debido a la cristalización a altas presiones y sin
humedad. (Más fotos en link) |
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Pero
en Atacama no hay tan solo deslumbrante naturaleza, también aparecen
salpicados restos de antiquísimas civilizaciones. El ayllo de Tulor es
el vestigio habitacional más antiguo de la zona con sus más de mil
trescientos años de antigüedad. Ha logrado conservar algunos restos
que evidencian su vetusta existencia, dibujos circulares que representan
la parte alta de las viviendas que alojaban a sus ancestrales
habitantes. En esta ocasión la arena fue su aliada para la posteridad
al sepultarle junto al ayllo
y el pueblo. (Más fotos en link) |
Y
por fin llegamos a San Pedro de Atacama, el pequeño burgo constituye el
corazón de la zona. Su recogida y coqueta plaza de Armas luce con
orgullo su entrañable e histórica iglesia. Erigida en 1.744 se halla
rodeada por un muro de adobe y su torre fue agregada a mediados del
siglo XX. Entramos a ella por una de sus tres puertas de piedra en forma
de arco. (Más fotos en link) |
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Tras
concluir todo el recorrido por Atacama nos paramos 9 días en San Pedro
de Atacama. La directora del museo se porta maravillosamente y nos
presta una sala para poder trabajar al resguardo del polvo y arena que
levanta el viento en el exterior. Allí sacamos partido al flamante
nuevo ordenador que nos ha enviado Vicente Bellés y que se ha
convertido en nuestro único soporte informático en estos momentos. En
los ratos libres la propia directora o los empleados nos van explicando
aspectos de la cultura atacameña para que nos vayamos con el máximo de
conocimiento posible. Cuando el museo cierra nos replegamos al único
camping de San Pedro: el oasis Alberto Terrazas, conocido anteriormente
como "ex-pozo 3"(www.oasisterrazas.cl).
Su dueña, la cariñosa señora Juana Ramos, lo dirige sola desde que su
marido, Alberto Terrazas, falleciera años atrás. Con ella mantuvimos
largas charlas sobre su vida. A sus 70 años dispone de una energía y
vitalidad envidiables. El campamento es muy sencillo pero no faltan los
árboles, ni fogones para barbacoas, ni mesas y bancos de picnic. Lo
mejor de todo es que el gran caudal de agua del oasis permite una gran
piscina de aguas termales que cada noche se vacía para regar los árboles
y cultivos del oasis. Fue nuestro primer "hogar" desde que
partimos de Santiago. Un simpático grupo de ingenieros y obreros
estatales se convirtieron en nuestros vecinos mientras realizaban por la
cordillera la instalación de los hitos que marcan las fronteras con el
país vecino, Argentina. Interesantes y completas jornadas en todos los
sentidos la que nos brindó la capital del desierto atacameño. |
¿Pero
qué es esto? ¿Acaso nos hemos metido en un decorado de las viejas películas
épicas de Hollywood? ¿Acaso aparecerá de un momento a otro Charlton
Heston ataviado de Moisés y diez mil figurantes a sus espaldas? ¿Aparecerá
Escarlata O'Hara levantando el puño y jurando que nunca más volverá a
pasar hambre? Nada de eso. Son las puestas de sol en San Pedro de
Atacama, los volcanes y las nubes del este se tiñen de carmesí cada
ocaso por el sol que se acuesta por el oeste. Hemos de partir y nos
regocijamos con la última puesta de sol atacameña. Estamos a 2.425
metros de altura pero mañana hemos de dormir a casi 4.400 metros de
altura. Todos nos hablan de fríos tremendos con temperaturas que bajan
fácilmente a menos diez grados centígrados. Pero también nos dicen
que cueste lo que cueste hay que llegar allí y ver el desperezar de la
tierra que cada amanecer rebufa y rebufa vapores, gases y agua
hirviendo. Yo nunca he visto el espectáculo que nos describen y Vicente
... no lo ve desde 1.976, cuando recorrió Islandia. Los dos estamos
impacientes, nuestro siguiente objetivo: los géiseres del Tatio.
Y
si tenemos suerte ... mucho más allá ... alcanzaremos un lago que
supera el Pangong Tso de 4.343 metros de altura al que llegamos en
nuestra muy apreciada Ladakh (crónica 48). Hablamos del lago más alto
del mundo, que se encuentra en Chile, justo en la frontera con Bolivia.
Hablamos del lago Chungará ... a 4.570 metros de altura. Nos espera una
etapa realmente extraordinaria. |
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Nuestro más sincero
agradecimiento a Navimag y Lan Chile cuya colaboración y asesoría han
sido imprescindibles para la consecución de los objetivos de la expedición
en Chile.
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