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Posición de la isla
de Chiloé. Detalle del recorrido en link. Aconsejamos tener el mapa
detallado abierto en otra ventana para seguir más fácilmente la crónica. |
En
el ferry "Alejandrina" de la compañía Navimag nos embarcamos
dejando atrás la hechizante Patagonia. Chaitén ha supuesto para
nosotros el final del Camino Austral donde embarcamos rumbo oeste hacia
la gran Isla de Chiloé. Durante seis horas navegaremos por el Golfo de
Corcovado hasta recalar en el puerto de Quellón, al sur de la isla
donde nos espera esta nueva etapa. |
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La
Carretera Panamericana, un hito del continente americano ... comienza
nada menos que en Chiloé. En Quellón, más exactamente en Punta Lapa,
se encuentra el "Kilómetro Cero" de la mítica espina dorsal
americana y ese punto significa para nosotros el comienzo de una nueva
etapa ... que si Dios quiere terminará en Ancorage -Alaska-, tal y como
anuncia el cartel. Atrás queda el Camino Austral y ahora nos
enfrentamos a un nuevo camino que nos conducirá hasta el norte del
continente. Varias decenas de miles de kilómetros nos trasladarán
hasta la gélida Alaska ... si logramos llegar antes que el frío y la
nieve. (Detalle en link). |
Chiloé
deriva de "chilhué" que significa en lengua nativa "Isla
de las Gaviotas". La isla Grande de
Chiloé (la segunda más grande de Sudamérica después de Tierra de
Fuego) forma parte de este singular archipiélago chileno. Un rosario de
una treintena de pintorescas islas entre el Océano Pacífico y un mar
interior, formado por los glaciales derretidos tras la época del
deshielo, nos sorprenden con una idiosincrasia muy particular. Desde
esta ínsula agrícola, ganadera y pesquera es posible divisar
claramente la cordillera de los Andes y algunos de sus volcanes más
representativos. Sobre la bahía de Quellón se perfila claramente
el volcán Corcovado (en el centro de la foto) con sus 2.300
metros de altitud y el Michimahuida (a la izquierda) con sus 2.470 m. (Más
fotos en link). |
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Nuestro
"despacho" en Quellón. La precaria situación informática
que padecemos nos obliga a largas paradas para trabajar por turnos con
el portátil que nos queda e ir ordenando todo el material.
Afortunadamente, estos confines del mundo ofrecen lugares de indudable
belleza que hacen que la labor burocrática de la Ruta de los Imperios
sea más llevadera, ¿acaso no embelesa trabajar con una vista así? En
Chiloé nos instalamos en el económico, confortable y panorámico
camping Paico´s de Quellón, donde vamos combinando el interminable
trabajo durante el día con una película por la noche y nuestros
propios menús al poder usar la cocina de los dueños, Nelly y Omar. No
faltaron los salmones frescos al horno que en Chiloé tiene el precio
irrisorio de 1 euro/kg (170 pts./kg; 0,90 US$). Además, esta
ciudad tiene también una pequeña oficina de Navimag, compañía
naviera que sigue colaborando de una manera notable, y ya imprescindible
tras nuestra "amputación", con nuestra expedición. Sus sedes
ponen a nuestra disposición sus instalaciones para hacer más llevadera
nuestra labor por Chile. (Más fotos en link). |
¿Marián ha crecido
hasta convertirse en una gigante tan alta como un campanario chilota?
Pues no. Una de las mayores señas de identidad del archipiélago de
Chiloé son sus iglesias, la población está tan identificada con las
raíces de su actual cultura que hasta son reproducidas en las tumbas.
En la foto tenemos el cementerio de Quellón Viejo, al fondo su iglesia.
Cuando los españoles llegaron a Chiloé se la encontraron habitada por
un mestizaje entre sus habitantes originales -los chonos- y los
invasores prehispánicos, los mapuches. Durante los siglos XVII y XVIII
se produjo otro intenso mestizaje pero esta vez hispano-mapuche
conformando racial y culturalmente el pueblo chilote. Cuando nos
paseamos por sus calles y puertos los rostros con los que cruzamos
nuestras miradas así lo evidencian. Fue
la Orden Jesuita, a su llegada en 1608, la que se encargó del aspecto
cultural y religioso y le confirió una de sus más bellas y preciadas
señas de identidad: sus iglesias con tejuela de madera de muchos diseños.
De las más de 150 iglesias y capillas que existen en la isla, 16 de
ellas han sido declaradas en el año 2.000 Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO. Además de las iglesias los jesuitas construyeron
colegios, molinos y técnicas agrícolas que perduran hasta hoy en día.
(Detalle en link)
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Llegamos
a Chonchi, nuestro siguiente alto en este jardín de cruces. La iglesia
de San Carlos de Chonchi (Patrimonio de la Humanidad) es una de las
iglesias más grandes y bellas de cuantas existen en la isla con su
portal de cinco arcos y su torre de tres cuerpos. Aunque se inició su
construcción con los jesuitas en 1.754 quedó inconclusa hasta 1.859, año
en el cual se le imprimió un estilo neoclásico. (Más fotos en link). |
Marián
escribe en el libro de visitas de la iglesia de Chonchi: "Que esta
hermosa iglesia que tanto me ha impresionado perdure para siempre y que
todas las generaciones puedan disfrutarla tanto como yo". Pero
desgraciadamente ... el destino tenía otros planes. Tras nuestra
partida de Chiloé un fuerte ciclón castigó toda la Patagonia y la
isla con vientos huracanadas de más de 150 kilómetros por hora. La
bella iglesia de Chonchi sufrió su furia. Su torre fue arrancada de
cuajo y se precipitó en el suelo aplastando dos vehículos allí
estacionados. Afortunadamente no se tuvieron que lamentar perdidas
humanas pero el daño hecho al legado histórico-cultural ha sido
enorme. La Fundación Cultural Amigos de las Iglesias de Chiloé es una
institución sin fines de lucro -presidida por el popular y comprometido
obispo de Ancud, Juan Ysern de Arce- nació hace nueve años con el
objetivo de proteger, conservar y desarrollar el patrimonio cultural
religioso del archipiélago. Probablemente ahora más que nunca
necesitaran toda la ayuda necesaria para poder rehabilitar esta preciosa
reliquia tan cruelmente dañada por la naturaleza. La UNESCO tendrá que
responder también por una de sus "hijas" protegidas
recientemente. (Ampliación de foto en link). |
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El
Camino Austral que hace unos días dejamos atrás ... también ha
sufrido en sus carnes la violencia del temporal ... cortando esta vía
por siete lugares distintos. Pasamos por lo pelos. En algunos tramos ha
socavado hasta 20 metros. La climatología ha mortificado a conciencia
los hermosos lugares que acabamos de dejar tras nosotros. (Ampliación
de foto en link). |
Tras
visitar la iglesia de Chonchi comenzamos a descender por la pendiente
del cerro donde se encuentra encaramada la población, por ese motivo se
le ha bautizado con el nombre de la "ciudad de los tres pisos".
Sus orígenes se encuentran en el asentamiento de una residencia jesuita
que inició la construcción de su iglesia en 1.754, diez años después
se fundó el pueblo. Cuando vemos algunas de sus viejas y bellas
residencias comprendemos la prosperidad que a fines del siglo XIX
llegaron a alcanzar con la explotación ganadera y su puerto de embarque
de maderas. El descenso concluye en su hermosa costanera donde no faltan
las casas de madera, barcas multicolores y el imprescindible busto del
almirante Arturo Prat, héroe naval chileno que murió en la Guerra del
Pacífico (finales s.XIX) contra Perú y Bolivia. (Más fotos en link). |
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Tras
un alto en la corpulenta iglesia de Nercón -donde un corredor interno
permite pasear entre la estructura de su techo como un barco invertido-
llegamos a Castro. Con sus más de 20.000 habitantes es la capital del
archipiélago desde 1.982 y allí mismo desemboca el río Gamboa, nombre
con el que le bautizaron en honor al fundador de la ciudad: Martín Ruiz
de Gamboa en 1.567. Castro es la tercera ciudad más antigua de Chile
habitada continuamente después de Santiago y la ciudad costera de la
Serena, pero fue arrasada en dos ocasiones por los piratas holandeses
Sebastian Cordes y Henry Brower durante el siglo XVII con lo cual los
vestigios de su más temprana historia han desaparecido lamentablemente .
El primer impacto al acercarse a la villa es la bella imagen de sus
palafitos, estas típicas viviendas construidas sobre pilotes son la faz
que embellecen su fisonomía ribereña. (Más fotos en link)
. |
La
iglesia de Castro fue edificada en el año 1.906 bajo el diseño del
arquitecto italiano Eduardo Provasoli, concebida para ser construida en
cemento fue levantada finalmente (por fortuna) en madera por artesanos
locales. Su exterior está revestido de planchas de hierro pintado ahora
en tonos pasteles mas suaves a diferencia de los fuertes y chillones
colores que lucia hace unos años y que la hacían parecer un pastel de
cumpleaños con velas. (Más fotos en link). |
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Cuando
entramos en la iglesia de Dalcahue nos llama poderosamente la atención
esta curiosa pintura interior, que refleja otra singularidad de estas
islas. La historia chilota es una simbiosis entre mitología y religión
católica que da un pensamiento muy peculiar. En este fresco se
encuentra un Jesús con su sagrado corazón pero a su alrededor se
asientan cuatro de las alegorías fantásticas más populares para los
isleños. Estas populares criaturas quiméricas protagonizan muchas de
las leyendas que por la isla han corrido de boca en boca desde hace
centurias: el trauco (arriba izquierda), el camahueto (arriba derecha),
la Pincoya (abajo izquierda) y el caleuche (abajo derecha). TRAUCO: ser
de pequeña estatura y feas facciones que seduce con poderes a las
hermosas doncellas para que caigan irresistiblemente entre sus brazos.
CAMAHUETO: bello barco que atrapa de por vida en su borda a los incautos
marineros que se dejan seducir por la placenteras canciones y las
hipnotizantes luces que emite el barco hechizado. PINCOYA: la bella y
excitante Pincoya anuncia con sus danzas una abundante pesca o por el
contrario la falta de ella según dance mirando o dando la espalda al
mar. CALEUCHE: toro-unicornio escurridizo que se reproduce mediante unos
brujos que se encargan de sembrar en los pantanos un trozo del cuerno de
la frente de este ser mitológico . |
Una
corta navegación nos lleva de Dalcahue a la isla de Quinchao. Si nos
preguntasen que citásemos un pueblo chilota donde se encuentre la más
hermosa densidad de casas de tejuelas diríamos sin lugar a dudas que en
el pequeño pueblo de Curaco de Vélez. Quedamos prendados de cada rincón
de esta minúscula villa, cada casa es un hito de belleza e historia.
Encontramos en la faz de sus viviendas el bienestar que conocieron en
otra época sus habitantes, cuando era un próspero asentamiento de
balleneros y madereros que deciden levantar hermosas residencias. Las
tejuelas con las que casi siempre vemos construidas sus bellas mansiones
es un versátil material de construcción de madera de alerce, muy
delgada, estrecha y alargada de variados diseños. Se
coloca montando una sobre otra para evitar el paso de la lluvia tan
constante en las islas. Es también típico en la construcción
de la mayoría de las iglesias pero ... Curaco de Vélez carece de
iglesia histórica puesto que ardió hasta los cimientos. Es lo malo de
la madera, los incendios están a la orden del día y cuando se inicia
... en cuestión de minutos devora sin piedad a su víctima. (Más fotos
en link). |
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Nuestro
Montero avanza por la isla de Quinchao hasta llegar a Achao, su iglesia
es la perla que ostenta el título de ser la más antigua del archipiélago.
Fue construida en madera de alerce y ciprés y ensamblada con tarugos de
madera de luma. (Más fotos en link). |
Paseando
por Achao seguimos encontrándonos con las hermosas casonas que pueblan
Chiloé, muchas de ellas construidas con las finas tejuelas de alerce
que crean este estilo único. Hay unas 10 variedades de tejuelas
dependiendo de las distintas formas de cortar el extremo visible. En
esta mansión la cabeza es cóncavo-convexa produciendo un movimiento
ondulante en la superficie. (Más fotos en link). |
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Hemos
regresado a la Gran Isla tras un largo y completo recorrido por Quinchao.
Recalamos en San Juan, también poseedora de una iglesia declarada
Patrimonio de la Humanidad. Mientras en la playa se bañan un grupo de
niños, sus abuelas vigilantes están instaladas a pocos metros, al
cobijo de la sombra de la iglesia de San Juan. Cuando la marea sube casi
toca sus cimientos y a su vera se encuentra el pequeño astillero donde
pequeñas embarcaciones atracan para ser reparadas o para construirse
otras nuevas. (Más fotos en link). |
Imposible
no detenerse ante cada casa, comprobamos con alegría que tanto en San
Juan (en la foto) como en el resto de Chiloé no se pierde la tradición
arquitectónica y si bien muchos tejados de casas actuales ya son de
uralita (más barato, rápido y duradero) por lo menos los muros son de
tejuela y al pintar el metal de vivos colores le dan algo de vida a un
material frío y antiestético. De este modo pueden convivir las
construcciones antiguas (casa de la derecha) y las modernas sin llegar a
un enfrentamiento estético. (Más fotos en link)
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La
curiosa iglesia de Tenaún, también Patrimonio de la Humanidad por la
UNESCO, está totalmente recubierta de chapas metálicas onduladas pero
al haberlas pintado de vivos colores al estilo chilota evita la agresión
visual que provoca ese material. Con sus 25 metros de altura exhibe
orgullosa su estructura del siglo XVIII aunque a principios del siglo XX
fue recubierta de las planchas que se ven hoy en día ... además de añadirle
las dos torres que luce el pórtico. "Tenaún" significa
"puñado de olas" porque este antiguo templo se erigió frente
a la playa donde recalaban las naves que se refugiaban de los vientos
antes de cruzar la punta y los bajos de este cabo. Tenaún sigue siendo
punto de encuentro de navegantes y los bares reflejan divertidamente en
sus nombres los momentos de distensión de los marineros, como el simpático
restaurante "El cañazo". (Más fotos en link). |
El
sol remolonea en el horizonte antes de esconderse totalmente
consiguiendo teñir de un intenso rojo las aguas del mar que le engullen
lentamente. Aquí paramos por hoy y levantamos nuestro campamento
mientras el sonido de las olas en la playa de Tenaún nos acompaña al
acostarnos. |
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Cementerio
junto a la modesta y escondida iglesia de Colo (1.890). Cuando paseamos
entre las tumbas apellidos como Bahamonde u Ojeda se encuentran grabados
repetidamente sobre las lapidas de está minúscula aldea adyacente a la
iglesita. Las gallinas con sus polluelos y los chanchos (cerdos) con sus
lechones corretean libremente por sus alrededores. |
El
fuerte de San Antonio en Ancud será el último punto de nuestro
recorrido por la isla de Chiloé antes de abandonar su preciosa tierra.
Fue el último bastión del Imperio Español en América, el último
lugar donde la bandera española ondeó en América del Sur debido a que
la población chilota no se quería integrar a la nueva Chile
independiente, querían seguir bajo el Imperio Español. Pero como dicen
los libros de historia chilenos: "la
idiosincrasia chilota no comprendió el proceso libertario de la
Independencia (...) La Patria Vieja fue derrotada por una expedición
realista organizada en Chiloé por el almirante Pareja (...) Pocas
regiones de América hicieron más esfuerzo en beneficio del Rey de
España durante las guerras de emancipación como lo hizo Chiloé (...)".
Por cierto, en Chiloé es donde se dicen las palabrotas más
gordas de todo Chile (muy español). Hoy
en día, los cañones del fuerte apuntan inocentemente a las barcas de
pescadores o a veleros de recreo que cruzan el estrecho pero en otros
tiempos tan solo las velas "autorizadas" paseaban frente a los
cañones de una de las plazas más portentosas del Pacífico Sur ...
todas las demás eran pasto de los peces. De hecho, el fuerte se
conquistó por una argucia de los independentistas que vistieron de
"españoles" a las velas, galeones y banderas que
posteriormente tomarían el enclave. El Imperio Español en América había
muerto. (Más fotos en link).
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Es
nuestra última navegación en muchísimo tiempo, seguramente no
volvamos a navegar hasta llegar a las cercanías de Centroamérica,
cuando debamos embarcar de nuevo nuestra montura para bordear la
impenetrable selva del Darién que aísla Panamá de Sudamérica.
Abandonamos la preciosa Isla de Chiloé en una barcaza con un nombre muy
chilota "El Trauco", el legendario personaje de la mitología
indígena que a tantas doncellas ha seducido a pesar de su repulsivo
aspecto. Nos subimos a la chepa del Trauco para regresar a la América
continental, nuestro rumbo norte nos llevará a los lagos y volcanes
chilenos que nos aguardan para mostrarnos sus más sugestivas facciones
y la sorprendente procedencias de sus gentes. |
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Nuestro más sincero
agradecimiento a Navimag y Lan Chile cuya colaboración y asesoría han
sido imprescindibles para la consecución de los objetivos de la expedición
en Chile.
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