
Tras concluir todo el recorrido por Atacama nos paramos 9 días en San Pedro de Atacama. La directora del museo se porta maravillosamente y nos presta una sala para poder trabajar al resguardo del polvo y arena que levanta el viento en el exterior. Allí sacamos partido al flamante nuevo ordenador que nos ha enviado Vicente Bellés y que se ha convertido en nuestro único soporte informático en estos momentos. En los ratos libres la propia directora o los empleados nos van explicando aspectos de la cultura atacameña para que nos vayamos con el máximo de conocimiento posible. Cuando el museo cierra nos replegamos al único camping de San Pedro: el oasis Alberto Terrazas, conocido anteriormente como "ex-pozo 3"(www.oasisterrazas.cl). Su dueña, la cariñosa señora Juana Ramos, lo dirige sola desde que su marido, Alberto Terrazas, falleciera años atrás. Con ella mantuvimos largas charlas sobre su vida. A sus 70 años dispone de una energía y vitalidad envidiables. El campamento es muy sencillo pero no faltan los árboles, ni fogones para barbacoas, ni mesas y bancos de picnic. Lo mejor de todo es que el gran caudal de agua del oasis permite una gran piscina de aguas termales que cada noche se vacía para regar los árboles y cultivos del oasis. Fue nuestro primer "hogar" desde que partimos de Santiago. Un simpático grupo de ingenieros y obreros estatales se convirtieron en nuestros vecinos mientras realizaban por la cordillera la instalación de los hitos que marcan las fronteras con el país vecino, Argentina. Interesantes y completas jornadas en todos los sentidos la que nos brindó la capital del desierto atacameño.