Los valles agrícolas y hermosas ciudades como La Serena quedan atrás para dar paso a la minería. Nos estamos adentrando en la región de Atacama. La ciudad de Copiapó encierra una historia religiosa alrededor de la cual gira una de las principales fiestas de la ciudad y de Chile. En el año 1.780 el arriero Mariano Caro encontró una misteriosa pequeña imagen en piedra de una virgen de 14 cm. en el Salar de Maricunga. Así nació el Santuario de la Candelaria (en la foto).

El campanario de la iglesia original del Santuario de la Candelaria se levantó en 1.800. Posteriormente, en 1.922 se erigió la nueva iglesia (el campanario del fondo). A principios de febrero la fiesta de la virgen reúne a miles y miles de peregrinos para rendir homenaje a la virgen con bailes y cantos que las diferentes cofradías ofrecen sin descanso.

Calle de casitas bajas en Copiapó. Cuando Almagro llegó en 1.536 la tierra estaba trabajada por los nativos diaguitas, un pueblo de origen trasandino que ingresó en Chile hacia el año 900 d.C. y se especializaron en técnicas agroalfareras dominando prácticas agrícolas y metalúrgicas. Tras Almagro, en 1.540 Pedro de Valdivia tomó la primera posición del territorio asignado por el Rey de España. Y Francisco de Aguirre levantó en 1.548 un caserío. Pero fue Juan Godoy, arriero y cateador, el que en el año 1.832, tras la Independencia del país y la marcha de los conquistadores, el que descubrió plata y la zona se convirtió en una rica región minera. Copiapó se transformó de la noche a la mañana en una prosperísima ciudad y la capital minera de la zona .