
Nuestra
primera parada la realizamos en el desconocido Valle del Encanto al cual
accedemos a través de una pista ripiada. Es un oasis entre cerros rocosos y
secos, tan sólo salpicados por numerosos cactus que se encuentran ancestrales
vestigios de grupos de cazadores que habitaron estas tierras 2.000 años antes
de Cristo.
En las rocas del valle apreciamos las huellas de los sucesores de esos
antiquísimos cazadores que grabaron en la piedra rostros complejamente
adornados con ostentosos copetes. Son
atribuidas al complejo cultural El Molle y se data hacia el año 700
después de Cristo.

Detalle de los petroglifos del Valle del Encanto.

Detalle de los petroglifos del Valle del Encanto.

Las pictografías
representando figuras humanas o sagradas también abundan por el lugar con
trazos simples pero elocuentes así como las llamadas piedras
"tacitas", piedras horadadas para colocar alimentos en ceremonias
rituales.