Juan Pablo nos guarda un recorte que recuerda el episodio protagonizado por Marián el primer día de estancia en Santiago (crónica 72). El diario "El Mercurio" no puede ser más explícito: "Terror en Américo Vespucio. Violentos asaltos a vehículos", el mismo lugar donde agredieron a Marián en la cara para robarle las gafas de sol. La seguridad en Santiago es alarmante y a pesar de ser la más segura capital de Sudamérica tiene un índice de delincuencia altísimo. Está en pleno debate en todas las emisoras, televisión y prensa la pasividad de los testigos que ven (quizás a una distancia de un metro) una agresión o robo y no hacen nada porque no "quieren líos" o tienen miedo. Ni siquiera quieren declarar para no "perder tiempo". Eso permite que los delincuentes actúen en medio de gentíos y a plena luz del día porque saben que ningún ciudadano les va a parar y si los detienen ... como en la mayoría de los casos los testigos al final no comparecen ... se les vuelve a soltar. Tan solo tienen que temer a los incorruptibles y siempre alertas miembros del cuerpo de Carabineros. Si no ven a ningún Carabinero son los reyes de las calles. El artículo recoge infinidad de agresiones en Américo Vespucio iniciándose el titular con el testimonio de una señora que fue asaltada violentamente en esa avenida, tres delincuentes rompen el cristal de su vehículo detenido en medio del denso tráfico. Ante la sorpresa y terror de la víctima, los atracadores la rodean y saquean todo lo quieren del vehículo. Eran las diez de la mañana de un día laborable y con decenas de vehículos con conductores y acompañantes rodeando la escena del atasco. Pasividad total que incita al crimen y que ahora se está intentando condenar públicamente.