Recordamos la cena que tuvimos con Vicente Bellés y Arlette en Singapur tras conocernos y celebrarlo con manjares "tipical spanish" que trajo Vicente: chorizo de Jabugo, salchichón, arroz de Calasparra, aceite de oliva, guindillas, ... Si en la anterior ocasión satisfizo su anhelo de reunirse con nosotros en plena ruta para conocernos en persona a la par que nos ayudó remarcablemente al traernos suministros y llevarse a España nada menos que 40 kilos de material ... en esta ocasión ha ido todavía más lejos. Ante la imposibilidad de comprar un segundo portátil y quedarnos mancos informáticamente ... tomó cartas en el asunto y recibimos su llamada de teléfono con la política de hechos consumados: "he comprado un nuevo portátil, ¿a dónde os lo mando?". Su encomiable y generosa ayuda fue para nosotros como una tabla en medio del océano que nos solucionó el trascendental tema informático y consiguió hacérnoslo llegar justo dos días antes de nuestra partida de Santiago. Pablo (en la foto anterior tras Juan Pablo) viene rápido a casa y entre todos configuramos el nuevo miembro de la expedición: un Fujitsu Amilo. Con todo en perfecto funcionamiento partimos al día siguiente hacia el norte. Al poco, lo que creíamos que era una balsa salvavidas se convirtió en nuestro único bote: en una apertura del delicado Olivetti ... se cortaron varios cables de conexión con la pantalla a los que no podemos acceder ... y volvimos a la casilla de salida con un solo ordenador. Ahora bien, la "máquina" actual, aunque única herramienta de trabajo es un aparato moderno, recién estrenado, potente y rápido como él solo. Gracias al portátil de Vicente Bellés las crónicas pueden seguir apareciendo regularmente.