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La llegada a Sukkotai fue un bautizo a lo grande de tormenta monzónica. ¡Qué manera de llover tan angustiosa! Los limpiaparabrisas no daban abasto con la intensidad y cantidad de lluvia que golpea los cristales. Por fin, cuando se empezó a vislumbrar algo con más claridad comenzamos a reconocer las estupas de Sukkotai, empapadas una vez más como lo han sido secularmente durante ochocientos años.
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Sukkotai. El gran Buda del wat Si Chum
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Sukkotai. Los templos tipo Angkor en el wat Si Sawai