Savena me cuenta que ha medida que crecen les van añadiendo nuevas argollas y que hacia los 25 años dejan de usarlo continuamente porque "es dañino para la columna". El rostro de Savena es realmente bonito. Un tono de piel tostado precioso, ojos rasgados y largas pestañas, pómulos salientes y labios gruesos. Y encima me sorprende diciendo que le gustaría ser tan blanca como somos las extranjeras. Yo pienso en la cantidad de dinero y tiempo que gastan los occidentales tirados como lagartos en las playas para precisamente conseguir el precioso color natural que ella luce desde su nacimiento. No me corto diciéndole que yo en cambio pagaría por tener su preciosa piel, se ríe un montón y me dice que estoy loca. ¡Y qué decir de la belleza de Maso! (a la izquierda).