
Los 200 kilómetros de curvas y jungla frondosa que al noroeste de Chiang Mai nos escoltan durante el camino, nos acercan hasta la minúscula localidad de Soppong. Soppong es una tranquila población, lindando con Birmania es el corazón de las montañas donde residen muchas minorías étnicas del norte de Tailandia. Acampamos en el patio de un solitario y enorme monasterio budista que se muestra sosegado y sin ninguna actividad. Nos instalamos en un discreto rincón, a los pies de la estupa y junto al muro que lo rodea. Por la mañana todo respira paz y nos preparamos el desayuno Resulta increíble que en este mismo lugar fuésemos rodeados durante la noche por las fuerzas de seguridad apuntando con fusiles de asalto, estaban en máxima alerta ante la cercanía de la frontera birmana.