También es una ciudad de desmesurados contrastes. En el centro de la ciudad bares y discotecas con un clara corriente decadente frívola de diversiones, alcohol y chicas jóvenes que no dejan muchas dudas sobre su modo de ganarse la vida. A las afueras de la ciudad los centros de meditación para acercarse al Nirvana y que no sólo atrae a los tailandeses. Los extranjeros de las procedencias más variadas también han encontrado en lugares como el wat Ram Poeng (en la foto) el lugar perfecto para estudiar el "vipassana" (meditación budista).

 

Sesión de meditación en el Wat Ram Poeng