
Pero la grieta no es el final de la búsqueda, unos niños nos hacen señales para que retrocedamos un kilómetro y tomemos una pequeña pista que cruza una granja y nos dejaría al otro lado de la infranqueable grieta. Así fue y seguimos avanzando varios kilómetros más entre la profusa vegetación de la jungla y rocas cautivas por poderosas raíces.