Todo está de nuevo en nuestro Mitsubishi Montero. Es hora de partir... hacia atrás, hay que ver lo que nos cuesta decirlo. Iniciamos la retirada, de nuevo la textura lunar de las pistas, de nuevo los decrépitos puentes a punto de desmoronarse; pero esta vez es más duro, la moral no es alta. No sólo tragamos el polvo que levantamos, también tenemos que tragar bastante bilis. Nuestros cuerpos no paran de dar botes en la pista y de ver el vacío en los inestables puentes.