Llegamos a Angkor y decidimos permanecer allí un día, lo justo para que los huesos se recoloquen en su sitio original y podamos hacer el último tramo de cráteres algo más recompuestos. En los alrededores de Siem Reap... señales de tráfico indicando lo que puede saltar "de repente" a la carretera: ¡un elefante!