Traspasamos la puerta del gigantesco Angkor Thom, decenas de nuevas sonrisas petrificadas nos esperan en el Bayón. El rostro de Jayavarman VII (emperador khemer que instauró el budismo como religión oficial del Imperio Khemer) en su forma budista se multiplica en todas y cada una de las torres del recinto sagrado. Todo comienzan a cobrar vida cuando surge un monje con túnica azafrán y rostro apacible que se detiene delante de una de las recias efigies.