Tailandia nos agasaja con un último regalo. Bajando por la pequeña carretera que nos lleva a la ciudad fronteriza tailandesa de Aranya Prathet... ¡una columna de elefantes hermosamente ataviados ocupa todo el carril de la carretera! Delante podemos ver una larga procesión con estandartes y músicos. Flanqueando a los elefantes avanzan una serie de pajes con túnicas blancas y chicas ataviadas con vestidos tradicionales arrojando a su paso pétalos de rosa. Y sobre los paquidermos... parejas vestidas al estilo tradicional con ropajes de seda y colores chillones con los característicos tocados dorados acabados con estilizadas agujas se balanceaban sobre los elefantes. Por puro azar estábamos ante una suntuosa procesión de boda con unos fastos inimaginables. Nos unimos al cortejo durante una hora, siguiéndoles lentamente dentro del Montero y adelantándoles o dejándonos rebasar para verlo más de cerca.
Los acompañantes de los novios, también con los trajes tradicionales tais.
La comitiva de "abanderados" que abría paso a los homenajeados.