Pero por encima de Nakhon Pathon y de Lop Buri, lo que los tais más veneran como pueblo y como cultura es Ayuthaya, este enclave marca lo que los tais consideran sus auténticos orígenes gloriosos, su edad de oro. Nosotros, ya sin la pesadilla de los monos también disfrutamos de la serenidad del lugar bajo los impasibles rostros de Buda y de los chedis.

Impresionante cabeza de Buda que apareció de este modo (entre las raíces de un gran árbol) durante las excavaciones y se respetó el insólito lugar que la naturaleza le había asignado.

Budas engalanados para ceremonia en el Wat Yai Chai Mongkon de Ayuthaya.