Los "graciosos" monos de los templos de Lop Buri, una auténtica plaga para los vecinos y los comerciantes que residen en los alrededores, todos ellos se equipan de largas varas y tirachinas para evitar que estos insaciables gamberros les roben o rompan todo. En nuestro caso, fue aparcar el coche y vernos asaltados por los simios. Al principio era "gracioso" y hasta sacamos fotos pero la "gracia" se terminó cuando nos dimos cuenta que intentaban arrancar lo que podían y mordían por todos lados para ver si se podía comer. Mordieron la antena (foto abajo-derecha) y hasta la propia tienda-techo (foto arriba derecha), las válvulas de las ruedas, las barras de la baca,... ¡todo! Uno de ellos hasta se llevó una pieza del limpia parabrisas (el mono de encima del capó) pero tras 15 minutos y una convincente "explicación"... se le hizo entender que "eso no se hace" y soltó la pieza. Salimos por patas del lugar, no fuese que nos quitasen la rueda de repuesto.