Unas aguas dan paso a otras aguas, de los estrechos canales a un caudaloso río. Se oye un persistente silbido, una locomotora arrastra infinitos vagones, las ruedas chirrían fuertemente, el suelo vibra y llega ante el puente que se yergue delante de nosotros. Todo parece banal y rutinario, hasta el puente metálico tiene una estructura como muchas otras, pero cuando entra en el puente de gigantescas vigas de acero parece detenerse. No es así, sigue avanzando pero muy lento, para dar tiempo a las decenas y decenas de turistas que caminan sobre sus vías a dejar libre el paso. Demasiada gente paseando por las vías; no, no es un puente como otros, es un retazo de historia, de una historia de guerras y muertes. El poderoso caudal de agua que avanza imparable entre los pilares es el río Kwai, el tren está cruzando el mítico puente sobre el río Kwai.
El puente sobre el río Kwai.
El puente sobre el río Kwai. A su vera, todavía conservan antiguas locomotoras.
El puente sobre el río Kwai. Durante la guerra incluso se llegaron a adaptar camiones para usar sobre las vías con unos curiosos sistemas de pequeñas ruedas ferroviarias unidas al motor.