Al lado del monasterio de Tham Seua, nos adentramos en una "olla" natural, encajada entre muros calcáreos y casi asfixiada por la jungla. Es otro refugio monástico, repleto de cuevas con frescos y estatuas al que se accede por una escalinata que los monjes han labrado en la roca. La jungla nos envuelve de nuevo, nos detenemos ante las gigantescas raíces de un árbol que los monjes afirman que tiene mil años.