La historia basada en sultanes y piratas de este país ha seguido derroteros muy diferentes. Los sultanes siguen existiendo y el pueblo les respeta porque les considera los portadores de la tradición del país aunque en las últimas décadas sus abusos de privilegios y corrupción han dañado su imagen. Y los legendarios y perversos piratas que asaltaban el intenso tráfico marítimo de los barcos cargados de valiosos productos hace mucho, mucho que dejaron de campear a sus anchas. Los bajeles de temibles piratas se han transformado en pequeñas escuadras de barcos pesqueros que atracan ordenadamente en pacíficos y románticos pueblos de la costa.