Cuando llegamos a la Melaka el ocaso ya ha hecho presa en ella y preferimos hacer las presentaciones a la luz del día. Nos dirigimos al bosque de Ayer Keroch, una espesa jungla que a 20 kilómetros de la ciudad seguro que ofrece tranquilos lugares de acampada en plena naturaleza. Llegamos de noche pero entre los faros y la amable complicidad de la luna encontramos un lugar perfecto. La abigarrada vegetación asediada por altos y abundantes árboles nos acogerán por varias noches entre sus brazos. La primera de ellas, hoy,... la de Navidad. La canción de esta Navidad no iba a ser "Jingle bell" sino... "Jungle bell". ¿Quién nos iba a decir que nos íbamos a comer el turrón estas Navidades en medio de la jungla malaya?.