Hay sofisticados supermercados del mismo modo que mercadillos, eso sí, en lugares legalmente aprobados para tal efecto, nada de poner un chiringuito en la acera... todo "regulado". Así nos encontramos con el durian, un fruto verde con abultamientos con púas por toda su superficie y del tamaño de un melón. Su olor es tan fuerte (y podríamos definirlo de pestilente) que... ¡sorpresa, sorpresa!... se ha legislado: no se puede transportar -bajo pena de multa- en los transportes públicos. Francamente el olor es penetrante y horrendo pero lo mismo ocurre con muchos quesos. Probamos el durian y no tiene nada que ver con el olor, su sabor es muy suave y dulce y su textura cremosa. Esto le ha llevado a convertirse en la fruta reina por excelencia, la más apreciada del panorama frutal del sudeste asiático.

La reina de las frutas del sudeste asiático: el durian. Todo un símbolo.