La población singapurense es una mezcolanza de comunidades china (78%), hindú (7%) y malaya (14%), donde todas conviven pacífica y armónicamente sin perder su identidad cultural. Por ello siguen conservando sus propios barrios donde sus exclusivas peculiaridades se manifiestan elocuentemente.
Cuando Miguel e Irstel nos llevan al barrio chino el sol aprieta de lo lindo. Sus inmuebles a dos pisos y sus comercios en la primera planta alojan a los descendientes de los emigrantes chinos que llegaron buscando una nueva vida, allá por el S. XIV.
Fachadas del barrio chino.
Fachadas del barrio chino.