Al minuto de partir de Chitral ya ni nos acordamos de esta pequeña urbe, la cabeza está con otros pensamientos. Casi nos saltamos el pequeño desvío que nos sacaría de la carretera principal y nos llevaría a un nuevo puente colgante. Las tablas crujen bajo nosotros y claquetean entre sí; el río Chitral, mucho más abajo, ruge con fuerza. Al otro lado... una enjuta grieta nos está esperando.