Que increíble, estamos en Kafiristán, la tierra de los "no creyentes" (kafir), nombre con el que los musulmanes designan a estos tres valles de "infieles". ¡Kafiristán!, creíamos que era un nombre inventado por Rudyar Kipling para su relato "El hombre que pudo ser rey". Describe valles perdidos, una raza distinta en un lugar que no le corresponde, el legado de Sikander (como se llama a Alejandro Magno en oriente) en el Himalaya, puentes colgantes, religiones extrañas, pequeños reinos enfrentados,... Y ahora resulta que el Kafiristán existe y nos vamos encontrado con todos esos elementos. Por las laderas de las montañas o al borde del río, sus pueblos se afanan por agarrarse en sus desniveladas ubicaciones.