En lo alto de la colina, en una plataforma, tenían ubicado su altar sagrado. Aunque los musulmanes les denominan "no creyentes" ellos creen en su dios "Khodai" (palabra persa para Alá) o "Dezao", el creador. Y sus ídolos vienen a ser como los santos para los cristianos, los intermediarios ante el supremo. Para los kalash su mundo se divide en dos: el de los puros y el de los impuros. Las mujeres pertenecemos al mundo de los impuros, ¡qué cruz, señor! Y como "impuras" no podemos acceder a los recintos sagrados.