La lluvia nos mantuvo cautivos durante dos días pero nada más escampar decidimos darnos una vuelta a pie por el pueblo vecino, Balanguri, a escasos kilómetros. En la pequeña plaza central las mujeres volvían de hacer la colada en el río. Las niñas se acercaron curiosas, tanto como lo estábamos nosotros por ellas, para observarnos de cerca y ver lo que estábamos haciendo.