El valle de Birir nos hizo un regalo sorpresa: se celebraba el festival de la vendimia en el pueblo de Gri. Hora y cuarto trepando para alcanzar este nido de águilas, llegamos encendimos como teas y sudorosos pero todavía quedaban 45 minutos y la clausura. El espectáculo fue perfecto, sencillo pero genial. Las mujeres bailaban cogidas por los hombros y las cinturas con sus mejores galas, girando alrededor de los hombres que formaban un corrillo en el centro. Estos hablaban, cantaban, discutían, reían hasta que se ponían a danzar también.