Me cuenta Landam Bibi -la mujer de Mounir, en cuyo jardín acampamos- que las mujeres son especialmente "más impuras" durante el periodo y son separadas del resto del poblado durante estos días. Nadie ni nada puede tocarlas, todo lo que entre en contacto con ellas ha de ser lavado. Todo. Incluso si un médico entra en el recinto para examinar a una enferma, cuando salga ha de lavarse completamente, él, su ropa y todas sus pertenencias. Y cuando la menstruación ha terminado, las mujeres deberán proceder a lavar toda la ropa y enseres que se llevaron consigo durante esos días para purificarlos. Me confiesa que durante esos días se aburre terriblemente porque no pueden hacer nada … aunque por otro lado son como unas pequeñas vacaciones ya que al no tener que atender la familia están libres de todas las obligaciones caseras y familiares.