Y tras el paso Shandur el paisaje se hace más y más hermoso. Poco después que el control policial del puerto tomará nota de nuestro paso comenzamos a descender colgados de la ladera de la montaña por una pista abrupta y yerma que culminaba en un valle frondoso, en Sor Laspur. ¿Por qué será que para llegar a los lugares más hermosos siempre hemos de bordear precipicios?